1.

Antecedentes del

Descubrimiento; Búsqueda del San José

EXHAUSTIVA INVESTIGACIÓN
El proyecto San José se sustentó en una exhaustiva investigación histórica iniciada por Roger Dooley, investigador líder de MAC quien pasó más de 33 años indagando en varios centros de archivos académicos y culturales, principalmente en España, acerca de la construcción, el combate y el hundimiento del San José, para elaborar posteriormente una cartografía del posible lugar de naufragio.

EL BARCO
El Galeón San José fue construido en los astilleros de Mapil en 1697, bajo trazado de la cuaderna maestra y medidas propuestas por Antonio de Gaztañeta. La construcción estuvo a cargo de los hermanos Miguel y Juan Echeveste, reconocidos maestros de fábricas en Guipúzcoa, que incorporaron algunos cambios en su obra viva.
La arboladura se le puso en Pasaje con mástiles importados de Holanda, y se entregó a Gaztañeta para navegación a Cádiz en 1699. En su diseño original, el barco estaba armado con 44 cañones de hierro. Era un galeón de dos cubiertas y su medición realizada el 18 de mayo de 1698 nos confirmó que tenía, 1.066 y 6 octavos de una tonelada de capacidad. Sus principales medidas fueron: 41.40m de eslora; 34.58 m de quilla; 12.55 m de manga y un puntal de 5.75m.
En Cádiz, en vista de su calidad, Francisco Garrote propuso montarle 62 cañones, “corriendo la puente”, esto es, extendiendo el alcázar hasta el palo mayor, incluyendo un castillo, bajando la altura de la superestructura de popa, eliminando corredores y modificando su decoración. Las obras se llevaron a cabo y el barco estuvo listo para la puesta en servicio en el año 1700.

Roger revisó documentos en el Archivo General de Indias (Sevilla), el Archivo General de Simancas (Valladolid), la Real Academia de la Historia (Madrid), el Archivo Histórico Nacional (Madrid), la Biblioteca Nacional de España, y el Museo Naval de Madrid. Fue en el Archivo General de Indias—el mayor acervo documental para la historia del imperio español americano—, donde encontró la información más importante que se utilizó para respaldar la base histórica de la búsqueda de MAC.

Estudió numerosos manuscritos que contenían muchísimas referencias y testimonios sobre el San José, y su hundimiento durante la batalla de 1708. A esta investigación de archivos se sumó el descubrimiento de un mapa desconocido de 1729, en la Biblioteca del Congreso (Washington, DC) y un derrotero hasta ahora inédito, de 1689, que se encuentra en la colección de manuscritos de la Biblioteca Británica en Londres. Armado con esta información, realizó una reconstrucción cartográfica de la travesía final del desafortunado galeón. Interpretó y extrapoló todos estos datos en cartas de navegación actuales y definió el área de búsqueda. Con base en la investigación de Roger, MAC presentó propuesta en etapa de Prefactibilidad para la realización por su cuenta y riesgo de actividades sobre presuntos contextos de patrimonio cultural sumergido en aguas marítimas colombianas bajo el esquema de asociación publico privada de iniciativa privada sin desembolso de recursos públicos, la cual fue aprobada y autorizada por el Ministerio de Cultura.

2.

EL VIAJE FINAL

DEL SAN JOSÉ

En medio de la Guerra de Sucesión española entre los Borbones y los Habsburgo, con los franceses y los españoles luchando contra los ingleses, los holandeses y los austríacos, una flota comandada por Don José Fernández de Santillán, Primer Conde de Casa Alegre, zarpó de España el 10 de marzo de 1706, con destino al Caribe. Liderada por la capitana (buque insignia) San José, la armada llegó a Cartagena de Indias el 27 de abril de 1706; transportaba mercancías para las ferias de Cartagena y Portobello, con el objeto de generar ingresos para el rey Felipe V y mercaderes privados. Los impuestos oficiales y las mercancías privadas del Perú fueron llevados por mar desde Callao a Panamá y desde ahí por tierra hasta Portobello. El plan de viaje de la armada preveía que los barcos regresaran a Cartagena de Indias, y luego a La Habana, antes de cruzar el Atlántico y regresar cargados con la riqueza de las Américas a Cádiz.

La armada inglesa era muy consciente de los patrones mercantiles y la importancia del comercio de América para su enemigo Felipe V. Los ingleses planearon emboscar a la armada y apoderarse de los ingresos de Perú y las ganancias de la feria de Portobello. A la espera de que la Armada del Sur (Perú) partiera hacia Panamá, se retrasó la salida de la Armada del Conde de Casa Alegre hacia Portobello obligándola a la armada a permanecer en el puerto de Cartagena entre 1706 y 1708. Cuando el convoy de barcos finalmente zarpó en 1708, la capitana San José, su Almiranta San Joaquín, y el galeón Santa Cruz, constituían las principales embarcaciones de la armada.

San José estaba armado con 62 cañones de bronce y aproximadamente 600 hombres, entre ellos el Capitán General Conde de Casa Alegre. El galeón San Joaquín estaba comandado por el Almirante Don Miguel Agustín de Villanueva y también tenía 62 cañones y aproximadamente 500 hombres a bordo. Entretanto, Don Nicolás de la Rosa
(Conde de Vega Florida) comandó el barco más pequeño, el Santa Cruz, que transportaba alrededor de 300 hombres y 44 cañones durante la batalla.

Hay informes sobre otros dos barcos españoles armados, y completaban el convoy doce buques mercantes adicionales, de modo que la armada total constaba de 17 buques. Al final de la feria mercantil en Portobello, la armada navegó hacia Cartagena el 28 de mayo de 1708. El 8 de junio, mientras navegaban a la vista de la isla de Rosario, pero todavía a unas 30 millas a distancia de la entrada del puerto de Cartagena, los ingleses atacaron. El escuadrón naval inglés dirigido por el comodoro Charles Wager arremetió contra los barcos españoles.

La batalla, sangrienta y confusa, se extendió desde la tarde del 8 de junio hasta las primeras horas de la mañana siguiente. Al atardecer, el San José se enfrentó contra el buque insignia de Wager, intercambiando cañonazos por aproximadamente una hora y media. De repente, se vio fuego en el galeón, y se hundió casi inmediatamente.

Los informes acerca del hundimiento de cada parte son contradictorios en cuanto a lo que sucedió a bordo del San José esa noche. Los ingleses afirmaron que fue una explosión intensa. Sin embargo, la versión oficial española rechaza la idea de una explosión, y en su lugar afirma que por daños previos a la estructura, provocados por un encallamiento que sufrió el galeón a la salida de Cartagena, y por la vibración producida por los cañones durante la batalla, se abrió su casco al mar. Estas versiones encontradas ocurren posiblemente porque el hundimiento ocurrió por la noche y el San José estaba lejos de los otros buques. Por lo tanto, nadie realmente vio lo que sucedió. Sin embargo, todas las versiones coinciden en que el hundimiento ocurrió tan rápido que no hubo tiempo para salvar nada del barco ni para salvar a la mayoría de las personas a bordo. Solo un puñado de hombres sobrevivieron.

El hundimiento del San José dio a los ingleses la oportunidad de capturar el Santa Cruz. Ese barco se rindió alrededor de las 02:00 horas del 9 de junio. Otros barcos fueron dispersados y uno fue quemado para evitar fuese capturado por los ingleses. Sin embargo, doce de las naves restantes del escuadrón llegaron a salvo a Cartagena.

3.

LA BÚSQUEDA

JUNIO DE 2015

La búsqueda del San José comenzó en junio de 2015.

La metodología de búsqueda consistió en realizar registros gráficos del fondo marino en áreas previamente definidas, trazando largas franjas superpuestas y utilizando un proceso de búsqueda lineal y ordenada, conocido como “cortar el césped” (mowing the lawn) a diferentes frecuencias con un sonar de barrido lateral incorporado en el AUV (Autonomous Underwater Vehicle - vehículo autónomo subacuático), el "Remus 6000" perteneciente y suministrado por la Institución Oceanográfica Woods Hole.

Si se detectaban anomalías, objetos de alta probabilidad (por su forma, tamaño, reflexión), o áreas geológicas complejas, se enviaba otra misión para obtener datos fotográficos con el fin de identificar la anomalía/objeto detectado. Para asegurar una búsqueda exitosa, contratamos los servicios de la Institución Oceanográfica Woods Hole (Woods Hole Oceanographic Institution-WHOI) en los Estados Unidos. WHOI posee una amplia y reconocida experiencia en la exploración de aguas profundas y cuenta con el equipo necesario, en este caso un AUV, y técnicos muy preparados para llevar a cabo dicha operación. Todas las operaciones de Búsqueda y Reconocimiento se realizaron con la supervisión del ICANH y la DIMAR.

Igualmente se alquiló, a través de la Dirección General Marítima de Colombia (DIMAR), el buque oceanográfico ARC Malpelo.

El área de búsqueda se dividió en una serie de bloques. El tiempo era limitado, y por problemas logísticos no se pudo abarcar toda el área durante esa exploración inicial. Al no aparecer nuestro naufragio en los primeros bloques seleccionados, se tuvo que esperar hasta contar con la disponibilidad del equipo de WHOI más adelante en el mismo año para concluir con los restos de los bloques que conformaba el área de búsqueda.

4.

EL DESCUBRIMIENTO

NOVIEMBRE DE 2015

En noviembre de 2015, los especialistas de MAC y los técnicos y equipos de Woods Hole volvieron a las aguas colombianas para continuar y terminar la búsqueda en los sectores previamente estudiados y autorizados. Nuevamente se alquiló el buque de la Armada de Colombia "ARC Malpelo". Además del AUV, esta vez se incluyó, conjuntamente al sonar de barrido lateral, dos nuevos sonares: un Perfilador de Subfondo para analizar posibles anomalías por debajo del fondo marino, y un sonar multihaz para ser usado si se identificaba algún objetivo de alta probabilidades en el fondo marino. El sonar multihaz puede obtener un mapa 3D, muy detallado, del fondo de un sitio arqueológico subacuático y sus alrededores.

El 23 de noviembre de 2015, la búsqueda se reinició. Luego de unos días de exploración se descubrieron varias anomalías, próximas entre ellas y a más de 600 metros de profundidad. Cuando los científicos analizaron la información recopilada del AUV al día siguiente, observaron que estas anomalías, de origen al parecer no natural, eran, probablemente, antropogénicas por su agrupación y forma, así como por el tamaño de la más grande de ellas (28.7mx 14m), lo que no dejó ninguna duda de que allí había un naufragio.

El AUV regresó a la ubicación unos días después y realizó escaneos de sonar de mayor resolución. El 27 de noviembre, por la noche, el equipo recibió los datos procesados de los escáneres de alta frecuencia y las primeras imágenes fotográficas del sitio arqueológico del AUV.

Para su sorpresa y deleite, pudieron ver numerosos artefactos arqueológicos, incluidos 22 cañones de bronce del estilo de finales del siglo XVII, ubicados en el fondo marino a la vista de todos. Tomados en conjunto, además de los citados cañones, las medidas del casco, que coincidía con las dimensiones del San José, las cerámicas y otros artefactos, no dejaban duda que se había encontrado el Galeón San José.

Del 29 de noviembre al 3 de diciembre, el AUV realizó numerosas misiones adicionales al sitio arqueológico, con el objetivo de obtener un mayor número de imágenes del San José a diferentes altitudes para completar la identificación completa del sitio y preparar un fotomosaico.
El presidente de Colombia pudo hacer públicas estas primeras imágenes del descubrimiento a la nación a principios de diciembre, lo que generó una tormenta de interés entre los medios y una gran emoción del público. Después de tres siglos, se había encontrado un importante patrimonio cultural sumergido de Colombia.

5.

ESTUDIO – PRE-EXCAVACIÓN

MAYO DE 2016

Continuando con el acuerdo con el Ministerio de Cultura de Colombia, MAC esta vez utilizando el buque "Seabed Prince" regresó a Cartagena en mayo de 2016 para realizar un reconocimiento no intrusivo con el objeto de estudiar más a fondo la caracterización del sitio y la naturaleza detallada del sitio arqueológico y establecer metodologías y planes de intervención que tuvieran en cuenta la complejidad del Sitio San José. Al igual que en la búsqueda inicial, éste reconocimiento fue supervisado por el ICANH y la DIMAR.

El “Seabed Prince” fue equipado con dos Vehículos Teledirigidos (Remotely Operated Vehicles - ROVs). Estos ROV consistían en robots submarinos dotados de luces, cámaras y equipos de búsqueda, conectados por un cable “umbilical” a la nave principal. Estos ofrecen la capacidad de realizar trabajos más precisos que los AUVs. Los ROVs utilizados (los Schilling) pesan 3.7 toneladas y tienen 2.5m de largo y 1.7m de ancho, aproximadamente el tamaño de un automóvil familiar. Pueden operar en agua hasta 3,000 m de profundidad y transportar 200 kg de carga útil. Pueden maniobrar bajo su propia propulsión a una velocidad de 3 nudos utilizando un generador de energía hidráulica con seis hélices grandes.

Uno de los ROVs estaba equipado con un sensor que facilitaba mediciones de profundidad, altitud y velocidad. La parte frontal del ROV estaba equipada con una videocámara a color, una videocámara que graba en condiciones de poca luz, una videocámara de alta definición y dos videocámaras adicionales para tareas fotométricas y fotogrametría.

El segundo ROV estaba equipado con dos manipuladores, uno ligero y más ágil a estribor y otro más simple pero más potente a babor. Un portaherramientas debajo del ROV contenía un cajón para herramientas y equipos, y podía abrirse y cerrarse bajo el agua. Este cajón se utilizó para sostener una barra de escala de 1 m para medir la profundidad de concentración de sedimentos, y dos cajas con tapas de cierre automático para la recolección de muestras biológicas.

Los ROV se desplegaron bajo un sistema de control por cable desde la parte trasera de la cubierta del buque. Al final de cada inmersión, el ROV navegó para engancharse, ser izado abordo, y entregar los datos y las muestras recogidas. En esta fase, MAC estaba estudiando el naufragio y por lo tanto ningún objeto arqueológico fue tocado, movido o recuperado (no intrusivo). Se recuperaron muestras biológicas y ambientales del agua y de sedimentos para sus análisis. Durante el Estudio de Pre-factibilidad de MAC se han obtenido 119, 890 imágenes, entre fotos y gráficos de sonares. Además, se realizaron 554 videos cortos de trabajo y tres videos promocionales.

En el 2017, MAC presentó al Ministerio de Cultura el informe final de exploración y, posteriormente, la propuesta que incluía todos los documentos y estudios requeridos en la etapa de Factibilidad del proyecto San José. En 2018, una vez comunicadas a MAC las condiciones de aceptación de la propuesta por parte del Ministerio de Cultura, se logró un acuerdo entre ambos y se realizó la publicación en el SECOP anunciando la intención de adjudicar el contrato a MAC para ejecutar la intervención de este importante yacimiento arqueológico si no se presentaban más interesados en participar en la ejecución del proyecto.